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El cine para adultos de Valle de Chalco

Las bancas no están acojinadas y un agujero en el techo filtra un rayo de luz que con dificultad permite ver a dos hombres que ven con seriedad una película triple equis
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21 de mayo 2011 12:30
Josué Huerta
21 de mayo 2011
12:30

La sala de este cine porno huele a humedad y encierro. Las bancas no están acojinadas y un agujero en el techo filtra un rayo de luz que clarifica un poco la oscuridad del lugar y permite ver que en la primera fila se encuentran dos hombres jóvenes que ven con seriedad una película triple equis.

A fuera, en la entrada, se encuentra además de la taquilla, una dulcería que también vende cigarros y preservativos sueltos de la Secretaría de Salud y de una marca conocida. Si los asistentes lo desean también pueden comprar una cerveza y llevársela hasta el interior de la sala.

Este cine conocido como Cine Bar XXX Puente Rojo se ubica desde hace 30 años en la esquina de la avenida Alfredo del Mazo y la carretera México-Puebla, en la zona conocida precisamente como Puente Rojo del municipio de Valle de Chalco, es el único conocido de la zona oriente del estado de México.

La fachada dice en letras grandes: CINE XXX y una cartulina promete que en pocos días dará servicio las 24 horas.

Carlos, el encargado del lugar accede, titubeante, a dar una breve entrevista. Comenta que este cine no siempre exhibía películas para adultos, sino que fue hasta hace 10 años cuando los propietarios decidieron darle este giro, pues antes proyectaban cintas comerciales.

Platica que la mayoría de los que entran aquí son hombres y solo unas cuantas mujeres.

Dice que cada día reciben en promedio a 30 admiradores del cine para adultos, algunos llegan en parejas, otros con amigos, y la mayoría solos. Muchos de ellos se quedan hasta dos o incluso cinco horas en la oscuridad de la sala, luego se marchan para regresar uno o dos días después, comenta Carlos.

Un hombre sale de la sala, mantiene los ojos casi cerrados debido a que la luz del exterior de plena tarde lo deslumbró. Va al mostrador, compra un cigarro y se regresa a ver la película.

Alrededor de las pantallas hay un marco de madera en donde algunos clientes han atinado a pegarles cientos de chiles usados.

Cualquiera, a excepción de los menores de edad, puede pasar a ver una película para adultos a este cine, pues a decir de Carlos prácticamente todo el día hay funciones y sobre todo permanencia voluntaria.

“Los viernes cobramos 25 pesos y los demás días de la semana 35”, señala más tranquilo que al principio el encargado del cine, al tiempo de que pone el fin a la conversación para salir a cambiar el carrete de la cinta.

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