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"No queremos una casa de citas en Izcalli"

Cuando uno camina por la avenida Boreal, en la colonia Atlanta jamás se imagina que la casa marcada con el número 15B, es una una "casa de citas".
Los vecinos comienzan a levantar la voz para que las autoridades municipales de Cuautitlán Izcalli hagan algo al respecto, pues lamentan que sus hijos se den cuenta de lo que en esa casa sucede.
La casa se ubica a menos de 200 metros de una secundaria y frente a un parque que, aunque descuidado, sirve para que la gente haga un poco de ejercicio o saque a caminar a sus mascotas.
El inmueble no llama la atención, a simple vista es una casa más, sin embargo, se delata cuando hombres de todas edades, desfilan hacia el interior, llevando en sus pasos, misterio y complicidad.
De pronto se estaciona un taxi al otro lado de esta vivienda, baja un hombre vestido de mezclilla, no llega a los 40 años, luce nervioso, camina hacia adelante, tratando de disimular su verdadero destino, cruza la avenida y retrocede para finalmente llegar a la “casa de citas”, como la conocen los vecinos.
Toca el timbre, transcurren algunos segundos y detrás de la puerta, la cual solo es abierta a medias, aparece un torso femenino, con rostro exageradamente maquillado y lo que alcanza a mostrar de su cuerpo es sólo piel, con apenas un borde de su escote.
Quienes viven y conviven con esta situación se muestran molestos y fastidiados porque las autoridades no hacen algo, indican que las patrullas hacen su “rondín”, pero no toman cartas en el asunto, e indican que están convencidos que en el municipio ya lo saben, pero no actúan.
La “Casa de citas” lleva funcionando aproximadamente un año y medio, aseguran los vecinos. Al principio era muy discreto el movimiento, pero poco a poco se ha vuelto muy “célebre” y ahora el número de “visitantes” ha crecido. “A veces comienzan a llegar desde las nueve de la mañana y no respetan ni a Dios, porque hasta los domingos atienden”, denuncia una vecina.
Ha llegado otro cliente, ahora se trata de un joven que a los más, tiene 30 años, estaciona su auto a una casa de su destino, el mismo ritual, toca el timbre, vuelve a abrir la puerta la misma mujer con una sonrisa cómplice, pareciera que ya lo conoce, termina de poner su segundo pie al interior y detrás de él, se cierra la puerta, para que no se escapen los secretos que se guardan en el 15B. Minutos después de que llega este nuevo cliente, se vuelve abrir la puerta, que está decorada con espejos que no dejan ver al interior, pero esta vez es para que salga el tipo que llegó vestido de mezclilla.
Los vecinos están preocupados aseguran que aún no sucede nada para lamentarse, pero consideran que no es algo positivo para la zona, les inquieta que aumente la inseguridad y la imagen de la colonia se deteriore con lugares como éste.
Se muestran a la vez, angustiados porque no se sienten tranquilos de que sus hijos, jóvenes y niños, salgan al parque a jugar, “con tanto movimiento de personas y un sinnúmero de hombres que quien sabe de donde vienen”, sentencia otro vecino.
Los colonos esperan que la autoridad actúe y ponga orden a la situación, pensando en los efectos negativos que ocasiona un lugar como este dentro de una colonia totalmente habitacional.


































































