Sociedad |
Invasión de chicles adorna el Suburbano: Fotos

Los usuarios del Tren Suburbano pegan su chicle…, pero en el piso. Hasta 35 gomas de mascar fueron contabilizadas tan sólo en uno de los escalones del acceso del paradero de autobuses a la estación Cuautitlán. Y esta escalera tiene 39 escalones y dos descansos.
Manchas negras se confunden con el gris del cemento, firmemente adheridas a la porosidad del concreto de las escaleras que dan acceso a esta estación del Tren Suburbano.
“¡No manches, está bien feo!”, exclamó un niño de 10 años de edad al ver la cantidad de chicles pegados en las escaleras. El menor pasó por el lugar junto con su madre cuando empleados quitaban con espátula y solvente las gomas de mascar.
Nadie ve cuando las personas los escupen, ni cuando están tirados hechos “bolita” y pocos se dan cuenta de que los pisan. El paradero de autobuses de la estación Cuautitlán tiene dos escaleras para acceder a los andenes y casi siempre la gente camina con prisa.
En tres días empleados limpiaron de chicles sólo una tercera parte de los escalones de uno de los accesos. Primero mojan con thíner la goma de mascar adherida y luego la retiran con espátula. Una a una, escalón por escalón. Uno de los escalones tenía 35 manchas negras, opacas y lisas, algunas pequeñas y otras no tanto.
“La gente es muy cochina”, dijo un usuario del Tren Suburbano. Aseguró que no se había percatado de la gran cantidad de chicles pegados en el cemento.
Las gomas de mascar adheridas en el piso están por todas partes, pero son más evidentes en las escaleras que llevan a la plaza comercial del paradero, paso obligado de los usuarios para abordar el tren. Quizá las personas prefieren no entrar masticando y arrojan el chicle justo antes de abordar este moderno medio de transporte, que recomienda con leyendas no comer ni ingerir bebidas.
Empleados de los comercios de la plaza relataron que en una ocasión una mujer llevaba jugo en un vaso y lo tiraba al caminar. Una trabajadora que hacía el aseo del piso le advirtió que se estaba regando el líquido, pero enojada la usuaria arrojó un chorro al piso y dijo “para que valga la pena”.
Los trabajadores de limpieza retiran frecuentemente los chicles pegados en el piso, tanto del interior como del exterior de la plaza comercial, pero al poco tiempo las manchas negras vuelven a aparecer, en un círculo que parece no terminar.
SIGUE LA COBERTURA DE ESTE TEMA Y OTROS RELACIONADOS CON EL EDOMEX.
EL UNIVERSAL Edomex en redes sociales: Síguenos en Twitter y Facebook


























































