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Cierre de tiraderos deja sin trabajo a "burreros"

TULTITLÁN, Méx. Sin trabajo quedaron cientos de “burreros” de este municipio. El viernes pasado fueron clausuradas tres de las siete rampas de transferencia ubicadas en la zona oriente de la localidad.
Juan Jacobo Pérez Miranda, titular de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (Propaem), afirmó que las rampas clausuradas incumplen la normatividad para la disposición y transferencia de residuos sólidos.
Añadió que el manejo inadecuado de la basura contamina suelo y aire, además de que afecta la salud de miles de familias que habitan comunidades aledañas a las rampas.
Felicitas Sánchez Luna, trabajadora de una de las rampas suspendidas, afirmó que desde hace 30 años operan tales sitios de transferencia de basura en San Pablo de las Salinas y es la primera vez que son clausurados.
Su esposo, Carlos Sandoval García, también “burrero”, sufrió un accidente por un golpe al realizar su trabajo y quedó imposibilitado para laborar. De esta actividad depende su familia, ya que es su única fuente de ingresos.
Los “burreros” recolectan basura en comunidades de Tultitlán, Coacalco, Tultepec y Jaltenco, y a cambio reciben propinas. Los propietarios de las rampas les cobran entre 100 y 250 pesos por depositar los desperdicios, quienes a su vez pagan 300 pesos por camión que llevan al tiradero de Tultitlán, localizado en la Sierra de Guadalupe.
Un informe del gobierno estatal, titulado “El Sector Informal en la separación del material reciclable de los residuos sólidos municipales en el Estado de México”, elaborado en agosto del 2000 por Christine Wamsler, de la agencia alemana GTZ, destaca que la labor de los burreros inició en Tultitlán en la década de los 70’s y ha sido heredada de padres a hijos.
“Con el paso del tiempo, los burreros adquirieron vehículos que utilizaron como camiones de transferencia: Con el apoyo de pequeñas rampas construidas en forma rudimentaria, ahora fue posible transferir los residuos de las carretas a los camiones para después poder entregar una cantidad más grande al tiradero”, afirma el reporte.
Agrega: “Todavía no existía una competencia entre los burreros porque no había muchos. Actualmente la situación es muy diferente; el trabajo de los burreros es un negocio que en ocasiones causa conflictos por conservar su fuente de trabajo, y que pueden llegar incluso a amenazas de muerte”.
Salvador Luna Enciso, propietario de la rampa 2, informó que las rampas de San Pablo de las Salinas dan trabajo a unas mil familias de “carretoneros” o “burreros”, muchas de las cuales quedarán sin fuente de ingresos por la clausura de los tres sitios de transferencia.
La basura del municipio de Melchor Ocampo es llevada a las rampas de San Pablo de las Salinas, en Tultitlán, por lo que la clausura de las mismas también afectará la recolección de desperdicios en esta localidad.
