"Me puse a llorar como loca, no podían entender"

Pam llegó la noche del 10 de julio a su casa y lloró al ver que una cuadrilla de trabajadores talaban los árboles que crecieron junto con ella, que fueron plantados por su padre en los camellones y glorieta de Parque de Cádiz, en La Herradura
Foto: Rebeca Jiménez
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14 de julio 2012 10:02
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Rebeca Jiménez
14 de julio 2012
10:02

rebeca.jimenez@eluniversal.com.mx

HUIXQUILUCAN, Méx.- “Este árbol era mi hermano, crecí junto con él y ahora lo talaron”, afirmó con voz apagada Pamela Jean Zetina, vecina de Parques de La Herradura, quien se abrazó antes de que fuera derribado al último fresno que su padre plantó en Parque de Cádiz hace 27 años.

Pam llegó la noche del 10 de julio a su casa y lloró al ver que una cuadrilla de trabajadores talaban los árboles que crecieron junto con ella, que fueron plantados por su padre.

“Me abracé al árbol que era mi hermano, con el que crecí”, era casi media noche y nadie respondía porqué motivo derribarían el ciprés, eucaliptos, jacarandas, ciruelo y fresnos, que su padre plantó en los camellones y glorieta de Parque de Cádiz, en La Herradura.

En esa noche constructores de un paso vial subterráneo derribaron en la oscuridad y en medio de la lluvia más de 30 árboles de los camellones de Parque de Cádiz y de la glorieta de Parque de La Herradura.

“Cuando llegamos a vivir aquí, La Herradura estaba lejos de la ciudad, era un lugar tranquilo y mi papá plantó estos árboles, junto con pedro Hernández, quien se responsabilizó de darles mantenimiento por mucho tiempo”.

“Eran mis hermanos, porque crecí junto con ellos, yo entré y salí a mi casa conviviendo con ellos por 27 años, me gustaba abrazarlos, comunicarme con ellos”.

Estor árboles nacieron antes que Interlomas, crecieron en medio del desarrollo comercial e inmobiliario de la zona residencial y los tocó estar en medio del paso de miles de autos, absorbiendo el humo, sin embargo eran hermosos.

Con los animales y las plantas la gente tiende a cosificarlos, “mientras me sirvan están bien, cuando ya no y me estorban, los puedo quitar, se nos olvida que son seres vivos que tienen historia, que han sido testigos de nuestra vida misma, que siente,,,”, afirmó la joven mientras lagrimas inundaban sus ojos.

“Me puse a llorar como una loca, no podían entender porque los cortaban... seres vivos que tenían más de 20 años en unos minutos fueron derribados... y nadie explicaba el porqué”, lamentó Pam.

Ante el silencio de los responsables, Pamela inició una campaña de denuncia en redes sociales, con fotos del derribo de árboles, lo que derivó en que fuera atendida por autoridades de la dirección de Desarrollo Urbano de Huixquilucan.

En un escrito firmado por Michel Cazenave-Tapie Isoard, subdirector de Protección al Ambiente de Huixquilucan, se compromete a que la cubierta forestal dañada por la construcción de un puente subterráneo que realiza la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, será compensada con la plantación de 500 árboles en diversas zonas del municipio.

Pam señaló que la restitución de árboles debe ser en la misma zona en que fueron talados y con ejemplares de menos de 1.5 metros, “aunque siembren cientos, los que derribaron eran mis hermanos”, concluyó la joven.

Pamela Jean Zetina abraza el árbol con el que creció antes de ser deribado en Parque de La Herradura. Foto: Especial

Pamela Jean Zetina relata la forma en que fueron talados los árboles que su padre plantó hace 27 años, "crecí con ellos, este era como mi hermano". Foto: Rebeca Jiménez

La tala de árboles continuará en Parque de Cádiz. Foto Rebeca Jiménez

 
 
 
 
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