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Pandillas de Nezayork. Parte I

Estas son las historias de cuatro hombres que vivieron la violencia de las pandillas en Ciudad Neza durante las décadas de 1970 a 1990
Josué Huerta
10 de octubre 2011
10:15

Atracaron, se drogaron, golpearon hasta cansarse  e incluso asesinaron. Ellos forman parte del Nezahualcóyotl violento de 1970 a 1990, aquel en donde ser joven y no pertenecer a una pandilla era casi contradicción.

Ahora, en 2011, estos hombres que alguna vez fueran conocidos por “rifarse” en peleas callejeras hasta que la sangre de las cejas les impidiera ver a su oponente,  se han vuelto reflexivos ya sea por estar en la cárcel, sentir el peso en la conciencia de haber matado, de ver a sus amigos morir por rencillas o perder a sus hijos y esposa.

Son bicitaxistas, panaderos, vendedores en el Metro o padres dedicados a las labores del hogar. Tal parece que sus sentimientos son encontrados pues por una parte ven con arrepentimiento su juventud y por otra con añoranza de lo que ya no son: pandilleros.

Pertenecieron a alguna de las decenas de pandillas que había en Neza: Los Piolines, Tíos, Gatos, Stones, Cipreses, Boxers, Cuchos, Mocambos, Ampayos, Pelones, Hijos de Pérez, Mercenarios, Los del Portal o la 8B33.

El Choco: “desmayados les quitábamos todo lo que traían de valor”

Mario Sánchez, mejor conocido como “El Choco”, se baja de su bicitaxi el cual conduce en la colonia La Perla, considerada todavía como una de las más riesgosas de Nezahualcóyotl. Sus brazos tostados por el sol están repletos de tatuajes así como también el contorno de su ojo derecho. Se levanta la playera para mostrar las gárgolas y caras de demonios que tiene rayados en el pecho.

Él, ahora de 40 años y con 12 hijos, comenta que perteneció a la banda de Los Mercenarios donde se hizo más violento de lo que era, entrenó sin quererlo enfrentándose a golpes sin armas con quien fuera, drogándose con solventes o marihuana, yendo a golpear a los de las otras pandillas por cualquier razón.

Narra que de joven recorrió no solo Neza sino delegaciones del Distrito Federal como Cuauhtémoc o Gustavo A. Madero para asaltar a la gente con “la china”, llave utilizada en la lucha libre que consiste en apretar con el brazo el cuello del contrario hasta desmayarlo o casi.

“Yo era chinero. Una vez que se desplomaban yo y otros amigos de la banda terminábamos por despojarlos de todo lo que traían”, señaló. El tiempo ha pasado para la banda de Los Mercenarios algunos quedaron “locos” por las drogas, otros se fueron de Neza, muchos se regeneraron, la pandilla llegó a su fin al amanecer de la década del 90.

"El Choco" dice que a él aún le gusta el relajo pero no como antes, ahora sabe de sus responsabilidades como padre. Por lo que no le pesa ser bicitaxista o hacer mandados "porque para vivir hay que trabajar para ganarse un cambio (dinero)" . La gente que pasa por la calle bromea con él, parece que su nueva vida le gusta.

El Diablo: “estaba tan drogado que no me di cuenta cuántas puñaladas le metí”

Alfonso Zamora alias "El Diablo "es un ex integrante de la banda Los Zapatas. Él impone de inmediato al ser alto, grueso de hombros, tener una cicatriz en la fosa nasal izquierda y lucir un rostro de enfado a donde quiera que va.

A pesar de su imagen contesta con amabilidad que sus años de juventud en Neza con la banda fueron acelerados, de fiestas, de golpizas brutales, de drogas, de prisión y de asesinato.

“Entrados con el alcohol y las drogas me hice de palabras con un compa de otra banda, me agredió, lo agredí le saqué la punta y lo maté. No huí después de este asesinato me fui a mi casa a esperar a la policía. Cuando llegaron les sorprendió que yo hubiera aceptado mi culpabilidad y dijeron que yo era un cínico.

“Yo les contesté por el contrario que lamentaba mucho haber matado a un cabrón pero les dije que fue para defenderme. No me creyeron mucho pues el cadáver presentaba varias picadas pero les comenté la realidad y esta era que estaba tan drogado que no me di cuenta cuántas puñaladas le metí. Me mandaron al Penal de Almoloya, pero la pena por homicidio fue baja por las circunstancias y haber aceptado el crimen”.

Cuatro años después de que salió de Almoloya El Diablo se metió nuevamente con las banda así que no tardó en cometer un robo por lo que lo enviaron al penal de Ecatepec y al salir de éste lo enviaron por portación de sustancias prohibidas al Neza Bordo.

Él cree en Dios y recomienda a los "chavos" no ser violentos y no matarse las neuronas con el activo. Se lamenta por aquellos compañeros de pandilla o del barrio que murieron o quedaron muy mal por la inhalación de “tinaco” conocido también como  thinner.

El Cuaresmeño: “Después de pegarle a mi novia llegó su tío y me soltó dos plomazos”

Francisco Regalado alias "El Cuaresmeño" de 65 años aproximadamente tiene el tabique nasal desviado por un hebillazo, y el hombro derecho permanece inmóvil porque lo agarraron a tubazos.

Cuando se le pregunta el porqué de este apodo responde: “Pues es que siempre fui muy chile para los golpes”. Perteneció a la pandilla de Los Ampayos de la colonia Benito Juárez de Nezahualcóyotl, la cual tuvo su apogeo a fines de la década del 70 y principios del 80, considerada una de las que tenías las practicas más violentas.

“Asaltábamos a los aboneros, si uno de otro barrio se metía con una muchacha de nuestro barrio íbamos a chingarnos a aquel cabrón y es que las chavas del barrio eran para los del barrio”, señaló.

Recuerda que cuando tenía 35 años tenía una novia de Neza a quien sorprendió besando a otro hombre en una fiesta, él reaccionó golpeándola y se metió al lugar donde se realizaba el festejo. El tío de la joven fue por él, lo tiró al piso y le dio dos balazos en la pierna.

Hoy día El Cuaresmeño vende pan en la puerta de su casa por el cual gana aproximadamente 90 centavos por cada pieza, pues dice que por sus adicciones y estilo de vida perdió el negocio de la imprenta que le dejó su padre. Hoy día agradece que sus hijas “no haya sido como yo”.

 

Antonio: “Lo que haces en esta vida, en esta vida lo pagas”

Antonio es un nombre ficticio para proteger la verdadera identidad de este hombre de 48 años de edad, por la misma razón tampoco es posible revelar el nombre de su banda. Pero basta decir que hasta hace pocos años fue uno de los más conocidos distribuidores de drogas al menudeo en Neza. Vendía cocaína y mariguana en cualquier parte del municipio.

Al recibir entrenamiento como boxeador se atrevió a golpear al borde de la muerte al que se le pusiera enfrente. Se arrepiente porque derivado de su actividad arriesgó a su esposa e hijos.

“Me iba a cualquier parte de Neza donde quisieran comprarme (drogas) me lanzaba en mi bicicleta o llegaba en camión, nunca me encontraron nada los policías si no seguro hubiera estado en prisión por varios años”, narra al tiempo que muestra las heridas que le dejaron enfrentamientos a balazos con policías.

Cree que si hubiera tenido padres atentos en los cuales apoyarse su historía sería diferente. En la actualidad Antonio se dedica a actividad lícitas, aunque aún lamenta el haber matado a una persona y haber dañado la relación con su familia. “Mi familia por todo mi pasado ya no me quiere mucho, lo que haces en esta vida, en esta vida lo pagas”.

Los entrevistados coinciden en comentar que el apogeo de las bandas de los barrios de Nezahualcóyotl terminaron antes del 2000. En la actualidad los jóvenes se aglutinan en pandillas y ya no se enfrentan a golpes, por el contrario si tiene problemas se limitan a sacar armas de mayor calibre de las que se tenían antaño.

 

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