Impune, asesinato de Renata; familia duda de peritaje

La menor fue a una fiesta de la prepa, tras 25 días de desaparecida su cuerpo fue localizado en Villa de las Flores, Coacalco; no se ha llamado a declarar a las últimas que la vieron
(Foto: Especial)
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21 de abril 2015 11:39
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Lydiette Carrión
21 de abril 2015
11:39


(Foto: Especial)

COACALCO, Méx.- El viernes 2 de enero, Renata del Carmen Ábrego García fue a una fiesta de la prepa. Veinticinco días después de su desaparición, el cuerpo de Renata fue localizado a pocas cuadras de ahí, en Villa de las Flores, Coacalco. Llevaba la misma ropa con la que desapareció. Los peritos calculan que llevaba ocho días muerta.

Tania García es instructora física en un gimnasio, lleva el pelo corto y moderno y piercings en las orejas. Precisamente por ser joven, la relación con su hija Renata del Carmen, de 17 años, era bastante fluida. Renata además era una buena niña: amaba leer, quería estudiar filosofía. Pero Renata quiso salir a más fiestas, con chavos de su edad. Tania, al ser mamá de dos, divorciada, no podía llevarla y traerla todo el tiempo, así que la adolescente se fue a vivir por un tiempo con el abuelo paterno.

Así estaban las cosas en enero pasado, cuando Renata pidió permiso para ir a una fiesta. Su papá accedió y la llevó. La vio alejarse vestida con una playera gris Oxford, pantalón de mezclilla y botas. Estuvo en la reunión hasta las 11 de la noche. Se fue con uno de sus mejores amigos y la mamá de éste. Ella declararía después que la muchacha iba “un poco tomada”.

La madre del amiguito añadió que Renata les pidió que la llevaran con su abuelo, pero tras recorrer toda la calle Renata jamás identificó la casa.

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Tania pone en duda esta versión, ya que el abuelo vive justo frente a la preparatoria a la que asistía Renata, por lo que es difícil que ni ella ni el amigo dieran con el lugar.

Renata se quedó en casa del amigo, quien no ha declarado legalmente. Le dijo a Tania que a las 5 de la mañana Renata, “tomada” todavía, se fue. El amigo la acompañó a la puerta de entrada, le dio 30 pesos para el taxi y la vio caminar sobre la calle y doblar en la esquina.

Jamás llegó a su casa

El domingo, tras buscarla dos días, la familia levantó la denuncia en el Ministerio Público de Coacalco. Ahí “no hicieron nada”, resume Tania. Las autoridades no quisieron levantar la Alerta Amber. La familia debió llamar a familiares y amigos a ver si alguno tenía alguna palanca, hasta dar con alguien que allanó el camino. Ocho días después de desaparecida, Renata fue boletinada como desaparecida y en probable peligro.

El miércoles 28 de enero y como cada semana lo hacía, una anciana llegó a un canal en Villa de las Flores, Coacalco, a tirar cascajo. Ocho días antes había ido al mismo lugar y no había visto nada fuera de lo usual, pero noches atrás, ella —como otros vecinos— escucharon perros callejeros pelearse sobre algún botín de comida.

La anciana se adentró en la arboleda. Detrás de uno de los árboles encontró el cuerpo de una joven en avanzado estado de descomposición. La fauna y la intemperie ya habían devorado una pierna, dos dedos, las facciones del rostro. Pero llevaba una playera color gris Oxford.

El Servicio Médico Forense levantó el cuerpo. Al día siguiente, después de ser avisados y reconocer el cuerpo, los familiares visitaron el lugar del hallazgo: éste nunca había sido acordonado ni examinado. Fue la familia la que encontró indicios y pistas: mechones de cabello de su hija, un tronco con manchas de sangre, la ropa interior de Renata enterrada en el lodo. Una semana después de avisar de estos indicios al MP, fue enviado otro grupo de peritos.

Según los análisis de la Procuraduría, Renata había muerto 8 o 10 días antes de ser hallada. Según ellos, no fue agredida sexualmente y murió debido a fractura de cuello; la persona que la mató se acercaría a ella por atrás; Renata no presentaba heridas defensivas.

Sin embargo, la familia tiene dudas de lo arrojado del peritaje. No se hicieron las diligencias básicas: ni análisis de sangre o raspado de uñas. A la falta de peritajes se suma la ausencia de otras diligencias: ni los asistentes a la fiesta ni el amigo que la vio por última vez han sido llamados a declarar, incluso este último se fue del municipio.

 
 
 
 
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