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El taller que calzó a Antonio Banderas y los nietos de Fox

Capital Mundial del Botín Charro, Villa del Carbón concentra más de 50 talleres que producen cerca de seis mil pares de zapatos a la semana. Aquí destaca "El Pial" de don Rogelio, quien afirma, manufactura las botas de famosos, cantantes y hasta políticos
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12 de febrero 2012 10:33
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Juan Manuel Barrera
12 de febrero 2012
10:33

Don Rogelio Rueda Santana hilvana sus recuerdos. Su padre, don Justi, le enseñó el oficio de zapatero hace 65 años y ahora de su taller artesanal salen los mejores botines charros del mundo. Ahí fueron hechas las botas y vestimentas de varios famosos, como Antonio Banderas en “El Zorro”.

Hablar de su padre emociona a don Rogelio. Por 1910 Justo Paredes, comerciante de Villa del Carbón, contrató a un maestro zapatero de León, Guanajuato, para enseñar a fabricar calzado, pues ir al Distrito Federal requería cuatro días a lomo de caballo. Entre los aprendices estuvieron don Justi y don Eduardo.

"Mi papá formó una familia de cuatro varones y dos mujeres, todos dedicados al mismo trabajo. Empecé a la edad de ocho años a coser en una máquina como esta. Aquí nos enseñaron a trabajar, cortando, cociendo y terminando el zapato, todo a mano. Mire qué curioso, esta máquina tiene como 100 años, es de pedal. Esto que aprendí nunca se me ha olvidado, todavía hago muchos trabajos", relata.

En Villa del Carbón existen más de 50 talleres que producen cerca de seis mil pares de zapatos a la semana y el municipio es considerado la Capital Mundial del Botín Charro. Entre los mejores botines están los del taller “El Pial”, propiedad de don Rogelio, donde también se fabrica el clásico bostoniano.

“El Pial” en realidad son dos talleres familiares. En uno se hace el cortado y ensuelado de los zapatos. Montones de pieles de diferentes colores y texturas, hormas de madera y plástico, mesas para cortar y la vieja máquina de coser, con un  siglo de antigüedad, que todavía usa don Rogelio. En el otro taller se hacen las costuras.

"Soy una gente que salí de aquí, un poquito de estudios, hice diseño, hice crecer este negocio, llegó a crecer bastante, con ochenta y tantas personas trabajando. He dado mucha escuela, la mayoría de los talleres que están aquí las gentes que tienen sus talleres trabajaron conmigo", dice don Rogelio.

Artistas como Paquita la del Barrio, Pandora, El Cuervo, Guadalupe Pineda y Antonio Banderas han usado las botas de “El Pial”. También grandes toreros como Alfredo Ríos "El Conde", Alejandro Talavante, Octavio García "El Payo" y Arturo Saldívar, así como el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

Relata: "He hecho sus botas a Las Pandoras, a Paquita la del Barrio -dónde iba a encontrar sus botas, tendría que hacérselas-, al Cuervo también le hice sus botines. Hice sus botines a los nietos de Fox, a pesar de que su hermano tenía una fábrica, buenas botas, pero yo le hacía los botines a los nietos, algunas veces".

El taller de don Rogelio tiene ahora uno 20 empleados y hace trabajos especiales para personas gordas o diabéticas. Las pieles finas que utiliza lo permiten, como las de ternera o de becerro neonato, que es de vientre y su piel curtida es muy fina.

Pero la especialidad son los botines charros, complemento del atavío charro. Deben tener fácil entrada y salida, con tacón muy propio para la espuela y para que el charro no sufra atoramiento en el estribo, lo que puede exponer su vida.

"Es muy importante hacerlos bien para cuidar la integridad del charro. Mis botines fueron, hace unos 30 años, estudiados por charros muy reconocidos en México, de la Federación Nacional de Charros, para hacer el diseño exacto, porque antiguamente teníamos la influencia del botín español, que de ahí llegaron. Ya el botín ahora está modificado, con una cubierta en el elástico, antes no la tenían, aquí los tenemos", asegura don Rogelio.

Y ese estudio le permitió conocer bien el pie mexicano, anteriormente delgado y ahora obeso.

"Todos hemos cambiado con lo que comemos, creo que de unos 20 años para acá. Era mucho más delgado, tengo las hormas que eran más delgadas. Ahora se tienen que hacer, están clasificadas en letras, E, E y media, doble E y tres E cuando el pie es muy gordo. Antes no había tantos obesos", asegura.

El nombre de “El Pial” surgió por una suerte creada por don Rogelio, en la cual si no se ejecuta con precisión se pueden perder dedos de la mano con la reata, al lazar una yegua.

Don Rogelio fue propuesto por el ayuntamiento de Villa del Carbón como candidato a obtener la Presea Estado de México 2011 al Mérito Artesanal Municipal, reconocimiento que se resolverá en los próximos días. En 1990 ganó el premio. “Estrella de Platino Internacional a la Calidad”, otorgado por Business Initiative Directions, con sede en Madrid, España.

Moda y tradición en piel”, es el eslogan del taller artesanal “El Pial”, donde ahora labora la tercera generación familiar.

 

Don Rogelio Rueda Santana hilvana sus recuerdos. Su padre, don Justi, le enseñó el oficio de zapatero hace 65 años y ahora de su taller artesanal salen los mejores botines charros del mundo. Ahí fueron hechas las botas y vestimentas de varios famosos, como Antonio Banderas en “El Zorro”.

 

Hablar de su padre emociona a don Rogelio. Por 1910 Justo Paredes, comerciante de Villa del Carbón, contrató a un maestro zapatero de León, Guanajuato, para enseñar a fabricar calzado, pues ir al Distrito Federal requería cuatro días a lomo de caballo. Entre los aprendices estuvieron don Justi y don Eduardo.

 

"Mi papá formó una familia de cuatro varones y dos mujeres, todos dedicados al mismo trabajo. Empecé a la edad de ocho años a coser en una máquina como esta. Aquí nos enseñaron a trabajar, cortando, cociendo y terminando el zapato, todo a mano. Mire qué curioso, esta máquina tiene como 100 años, es de pedal. Esto que aprendí nunca se me ha olvidado, todavía hago muchos trabajos", relata.

 

En Villa del Carbón existen más de 50 talleres que producen cerca de seis mil pares de zapatos a la semana y el municipio es considerado la Capital Mundial del Botín Charro. Entre los mejores botines están los del taller “El Pial”, propiedad de don Rogelio, donde también se fabrica el clásico bostoniano.

 

“El Pial” en realidad son dos talleres familiares. En uno se hace el cortado y ensuelado de los zapatos. Montones de pieles de diferentes colores y texturas, hormas de madera y plástico, mesas para cortar y la vieja máquina de coser, con un  siglo de antigüedad, que todavía usa don Rogelio. En el otro taller se hacen las costuras.

 

"Soy una gente que salí de aquí, un poquito de estudios, hice diseño, hice crecer este negocio, llegó a crecer bastante, con ochenta y tantas personas trabajando. He dado mucha escuela, la mayoría de los talleres que están aquí las gentes que tienen sus talleres trabajaron conmigo", dice don Rogelio.

 

Artistas como Paquita la del Barrio, Las Pandora, El Cuervo, Guadalupe Pineda y Antonio Banderas han usado las botas de “El Pial”. También grandes toreros como Alfredo Ríos "El Conde", Alejandro Talavante, Octavio García "El Payo" y Arturo Saldívar, así como el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

 

Relata: "He hecho sus botas a Las Pandoras, a Paquita la del Barrio -dónde iba a encontrar sus botas, tendría que hacérselas-, al Cuervo también le hice sus botines. Hice sus botines a los nietos de Fox, a pesar de que su hermano tenía una fábrica, buenas botas, pero yo le hacía los botines a los nietos, algunas veces".

 

El taller de don Rogelio tiene ahora uno 20 empleados y hace trabajos especiales para personas gordas o diabéticas. Las pieles finas que utiliza lo permiten, como las de ternera o de becerro neonato, que es de vientre y su piel curtida es muy fina.

 

Pero la especialidad son los botines charros, complemento del atavío charro. Deben tener fácil entrada y salida, con tacón muy propio para la espuela y para que el charro no sufra atoramiento en el estribo, lo que puede exponer su vida.

 

"Es muy importante hacerlos bien para cuidar la integridad del charro. Mis botines fueron, hace unos 30 años, estudiados por charros muy reconocidos en México, de la Federación Nacional de Charros, para hacer el diseño exacto, porque antiguamente teníamos la influencia del botín español, que de ahí llegaron. Ya el botín ahora está modificado, con una cubierta en el elástico, antes no la tenían, aquí los tenemos", asegura don Rogelio.

 

Y ese estudio le permitió conocer bien el pie mexicano, anteriormente delgado y ahora obeso.

 

"Todos hemos cambiado con lo que comemos, creo que de unos 20 años para acá. Era mucho más delgado, tengo las hormas que eran más delgadas. Ahora se tienen que hacer, están clasificadas en letras, E, E y media, doble E y tres E cuando el pie es muy gordo. Antes no había tantos obesos", asegura.

 

El nombre de “El Pial” surgió por una suerte creada por don Rogelio, en la cual si no se ejecuta con precisión se pueden perder dedos de la mano con la reata, al lazar una yegua.

 

Don Rogelio fue propuesto por el ayuntamiento de Villa del Carbón como candidato a obtener la Presea Estado de México 2011 al Mérito Artesanal Municipal, reconocimiento que se resolverá en los próximos días. En 1990 ganó el premio. “Estrella de Platino Internacional a la Calidad”, otorgado por Business Initiative Directions, con sede en Madrid, España.

 

“Moda y tradición en piel”, es el eslogan del taller artesanal “El Pial”, donde ahora labora la tercera generación familiar.

 
 
 
27331 12/02/2012 http://ads.eluniversal.com.mx/RealMedia/ads/adstream_jx.ads/movil.eluniversaledomex.mx/app@Top http://b.scorecardresearch.com/p?c1=2&c2=6906641&ns_site=m-eluniversal-edomex&name=home.noticia.El_taller_que_calzo_a_Antonio_Banderas_y_los_nietos_de_Fox