"¡Quémenlos, quémenlos!", gritaban las mujeres

Cansados de los robos, más de 400 vecinos de Cuautlalpan lincharon a dos presuntos rateros. Policías municipales se atrevieron a enfrentarse a la turba enardecida
Foto: Emilio Fernández
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20 de diciembre 2012 10:47
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Emilio Fernández
20 de diciembre 2012
10:47

emilio.fernandez@eluniversal.com.mx 

TEXCOCO.— “¡Pinches rateros, ya nos cansamos de ustedes, ahora se van a morir!”, se escuchó el grito entre el barullo que colmó el centro de Santiago Cuautlalpan, una comunidad texcocana que ya se cansó de la inseguridad que padecen.

Eran entre las 22:30 y las 22:45 horas de la noche del martes cuando dos hombres que comieron hamburguesas en un puesto de la plaza principal, quisieron irse sin pagarle al propietario y además robarle el dinero de la venta del día.

Otros vecinos se dieron cuenta de lo que sucedía y detuvieron a los dos desconocidos. Se aprestaron a cumplir la advertencia que han pintado en bardas de toda la comunidad.

SONARON LAS CAMPANAS

Ratero que agarremos, ratero que linchamos. Evita ser quemado vivo, esto va en serio, no te arriesgues”, se lee en varias paredes de Cuautlalpan. Se oyeron las campanas y pronto se juntaron  unas 400 personas.

Todos sabían qué hacer. A los dos sujetos los empezaron a golpear en todo el cuerpo para saciar así su sed de venganza acumulada, porque los victimarios siempre han sido las víctimas de la delincuencia.

¡Quémenlos, quémenlos!”, gritaban las mujeres que también estaban en el zócalo cuautlalpense. Policías se atrevieron a enfrentarse a la turba enardecida y lograron momentáneamente liberarlos. Los esposaron y los subieron a la patrulla 013.

Unos instantes después fueron sacados con violencia los dos hombres. Los arrastraron y los llevaron al centro de la comunidad, donde continuó su juicio y castigo popular.

Un grupo como de 20 personas eran los que más los golpeaban. Puños y patadas se incrustaban en todo su cuerpo. Uno de ellos quedó inerte.

Antes los despojaron de su ropa hasta dejarlos casi desnudos. Les vaciaron sus bolsillos. A los billetes que llevaban les prendieron fuego y se los metieron a la boca. También se los colocaron en la espalda y en el estómago. “¡Muéranse ratas, muéranse!”, vociferaban.

POLICÍAS INTENTARON RESCATARLOS

Un grupo menor de 100 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) ingresó al poblado para rescatar a los dos hombres. Los residentes los recibieron a pedradas, botellazos y palazos. Los policías lograron llevarse a los dos desconocidos. En el hospital Guadalupe Victoria se confirmó su muerte.

La sed de venganza de los habitantes no se sació y le prendieron fuego a dos unidades, a la patrulla municipal 013 y al de un vecino.

A las 12 de la noche, Cuautlalpan era un pueblo fantasma, no había gente en las calles. Sólo se respiraba el humo de los dos autos que se quemaban en la calle principal. Después de las dos  de la madrugada arribó el agente del Ministerio Público custodiado por elementos de la SSC.

Los dos linchados no habían sido identificados aún por la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).

 
 
 
 
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